Qué es un fondo monetario y cómo tributa en España
Un fondo monetario invierte en deuda a muy corto plazo y busca un valor estable. Cómo funciona, qué diferencia hay con un depósito y cómo tributa.
Por Alex Serra Rodríguez ·así verificamos los datos
Un fondo monetario es un fondo de inversión que compra deuda a muy corto plazo y de alta calidad, como letras del Tesoro, pagarés o depósitos a pocos meses, y busca que su valor sea muy estable. Su rentabilidad sigue de cerca los tipos de interés a corto plazo: sube cuando suben los tipos y baja cuando bajan.
En la Unión Europea están regulados por el Reglamento (UE) 2017/1131. En los de tipo estándar, la cartera debe tener un vencimiento medio de hasta 6 meses y una vida media de hasta 12 meses, según fija ese reglamento.
Un ejemplo con números
Supón que un fondo monetario rinde un 2 % en un año (cifra ilustrativa, no un dato actual). Con 10.000 € ganas 200 €. Al reembolsar, esa ganancia tributa en la base del ahorro: con el primer tramo, 38 € de IRPF, y te quedan 162 €, un 1,62 % neto. Mientras no reembolses, no tributas: el impuesto se aplaza hasta la venta, a diferencia de los intereses de una cuenta, que se declaran cada año.
Cuándo importa en España
- No es un depósito. Una cuenta o un depósito a plazo está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 € por titular y entidad; un fondo monetario no lo está, y su valor liquidativo puede variar, aunque sea poco.
- Se puede traspasar sin tributar. Como cualquier fondo de inversión, permite un traspaso a otro fondo sin pagar impuestos en ese momento. Por eso se usa para aparcar dinero entre dos inversiones.
- Cobra un TER, que una cuenta remunerada no cobra. Mira el de cada fondo en su documento de datos fundamentales.
- La comparación fiscal con una cuenta remunerada está calculada en la guía de intereses de cuentas y depósitos; el comparador de cuentas muestra la TAE de las cuentas y depósitos del momento.
Error frecuente
Dar por hecho que no puede perder valor porque es “el fondo más seguro”. Es el de menor riesgo habitual, pero no está garantizado, y en momentos de subida rápida de tipos su valor puede bajar. El otro error es comparar su rentabilidad con la TAE de un depósito sin descontar el TER ni los impuestos de cada caso.