Comprar empieza a compensar a partir del año 9.
En ambos casos se gasta lo mismo cada mes: quien paga menos (la cuota más el mantenimiento, o el alquiler) invierte la diferencia, y quien alquila empieza invirtiendo también la entrada y los gastos de compra. La inversión paga el IRPF del ahorro sobre la ganancia al final. No incluye impuestos sobre la venta de la vivienda, bonificaciones fiscales ni seguros vinculados a la hipoteca, y supone rentabilidades constantes, cuando en la realidad suben y bajan. El resultado depende mucho de la revalorización y de la rentabilidad que supongas: prueba varios escenarios. Es información orientativa, no una recomendación.
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